Se Ha Encontrado Un Alto Indice Se Síndrome De Piernas Inquietas Asociado a la Fibromialgia

Un estudio publicado en el Journal of Clinical Sleep Medicine encontró que los adultos con fibromialgia tenían una prevalencia y un riesgo de síndrome de piernas inquietas mucho más altos que los controles sanos.
El estudio sugiere que el tratamiento del SPI puede mejorar el sueño, y la calidad de vida en personas con fibromialgia.

Los resultados muestran que la prevalencia del síndrome de piernas inquietas fue aproximadamente 10 veces mayor en el grupo de fibromialgia (33%) que entre los controles (3,1%).

Después de los ajustes estadísticos para posibles factores de confusión, como la edad, el sexo y la etnia, los participantes con fibromialgia tenían 11 veces más probabilidades que los controles, de tener SPI.

Como era de esperar, los participantes con fibromialgia informaron una interrupción considerable del sueño, utilizando el índice de calidad del sueño de Pittsburgh, el índice de gravedad del insomnio, y la escala de somnolencia de Epworth.
En el grupo de la fibromialgia, estos problemas de sueño fueron más severos entre las personas que también tenían SPI.

“La interrupción del sueño es común en la fibromialgia, y es difícil de tratar”, dijo el autor contribuyente Dr. Nathaniel F. Watson, profesor asociado de neurología en la Universidad de Washington en Seattle.

“De nuestro estudio es evidente que una parte importante de la interrupción del sueño en la fibromialgia, se debe al síndrome de piernas inquietas “.

El equipo de investigación dirigido por el Dr. Watson y la autora principal Dra. Mari Viola-Saltzman del Centro Médico de la Universidad Loyola en Maywood, Illinois, estudiaron a 172 personas con fibromialgia que tenían una edad media de 50 años. El 93% eran mujeres. Se compararon con 63 controles sanos que tenían una edad media de 41 años.

La fibromialgia se identificó por la revisión de los registros médicos, y se confirmó en el examen físico, de acuerdo con las directrices publicadas con respecto a la presencia de dolor crónico y generalizado.

El dolor se evaluó por un informe individual. y por medición con un dolorímetro, un medidor de resorte que se utiliza para aplicar tasas de presión estandarizadas, a los puntos sensibles en los brazos y las piernas.

Según el Instituto Nacional de Artritis y Enfermedades Musculoesqueléticas y de la Piel, la fibromialgia puede causar dolor y fatiga significativos.
Se estima que afecta a 5 millones de estadounidenses de 18 años o más, y entre el 80 y el 90% de los diagnosticados con fibromialgia son mujeres. Las causas de la fibromialgia siguen siendo desconocidas.

El síndrome de piernas inquietas se diagnosticó utilizando un cuestionario validado.
El SPI es un trastorno del movimiento que implica un impulso para mover las piernas, que generalmente está acompañado, o causado por sensaciones desagradables en las mismas (fastidio, malestar, sensación de que los pies queman, cuando en realidad están tibios, necesidad imperiosa de moverlos para aliviar el desagrado).

Este impulso comienza o empeora durante los períodos de descanso o inactividad, se resuelve parcial o totalmente con el movimiento, y empeora o solo ocurre durante la noche (normalmente ocurre entre las 8 PM y las 2 AM). El SPI ocurre una a dos veces más en mujeres que en hombres.

Watson señaló que el tratamiento del síndrome de piernas inquietas puede ser una de las claves para reducir la fatiga, y mejorar la calidad de vida en personas con fibromialgia.

Con frecuencia, el SPI puede tratarse con éxito con un medicamento como pramipexol o ropinirol (elevan la dopamina).
“Dado que el síndrome de piernas inquietas es una enfermedad tratable, diagnosticarla, y tratar el SPI en pacientes con fibromialgia, tiene el potencial de mejorar su sueño”, dijo Watson.

Varios aspectos de los dos síndromes sugieren una superposición lógica. Ambos trastornos implican anormalidades sensoriales, y se ha encontrado una fisiopatología similar del sistema que regula el neurotransmisor dopamina, para ambos síndromes (FM y SPI).

Además, el síndrome de piernas inquietas puede ser inducido por antidepresivos, que son un tratamiento común para el dolor y la depresión en la fibromialgia.
Además, se ha demostrado que el ejercicio mejora los síntomas de ambos síndromes.

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