Experiencia Real: el Perro Perfecto Para Mi y la Fibromialgia

Según varios estudios, la interacción con perros reduce significativamente el dolor y la angustia emocional en pacientes con dolor crónico.
A primera vista, parecería que tener un perro sería útil para los enfermos de fibromialgia.

Sin embargo, este estudio se realizó con perros terapéuticos, tranquilos por naturaleza y muy bien entrenados.
Pocas personas tienen perros como estos. Perros no entrenados, y sin educar son mucho más comunes. Los perros como así pueden tener el efecto opuesto, especialmente en las personas con fibromialgia cuyos cuerpos reaccionan negativamente a los trastornos sensoriales.

Tenía el perro perfecto, aunque no lo sabía en ese momento.
Charlie era un lhasa poo, de 11 libras (5 Kg.) que nunca se le caía un pelo.
Él era el tamaño perfecto para mí, lo suficientemente pequeño para levantarlo, y lo suficientemente grande para abrazarlo.
Sostenerlo era lo que más me gustaba. Acariciar su piel sedosa calmaba mi ansiedad, y aliviaba mi dolor.

Debido a que Charlie era mi primer perro, estaba preocupada porque me ensuciara la casa. Había leído libros, así que me sentía preparada, pero fue una experiencia nueva para mí.
El día que llegó, observé cada uno de sus movimientos. A la primera señal de una sentadilla, lo levanté y salí rápidamente por la puerta. Fue recompensado con una golosina cuando terminó. Después de eso, usaba su puerta de perro cada vez que lo necesitaba.
Yo también estaba preocupada por los ladridos. Los ruidos fuertes de cualquier tipo son estresantes para mí, molestos al principio y dolorosos si continúan. Me preocupé innecesariamente. Aparte de su diario “Guau” para protegerme de la señora del correo, este perro estaba en silencio.

Aunque Charlie era mucho más lindo que inteligente, estaba ansioso por complacerme y ganarse una recompensa.
Enseñarle órdenes era divertido para los dos. Un año después Charlie y yo habíamos pasado la prueba de entrenamiento del perro de terapia.
Tenerlo se volvió mucho más simple para mí. Llevaba su pequeño chaleco azul, y podía llevarlo dondequiera que fuera, hasta al supermercado.

La cosa favorita de Charlie era caminar. Gracias a él, caminaba todos los días. Era la motivación que necesitaba para estirar mi cuerpo rígido y dolorido.
Su amistad generó amistades con vecinos que de otro modo jamás habría conocido, una gran ventaja para las personas con fibromialgia que generalmente estamos aisladas.

Desafortunadamente, Charlie no tenía buena salud. En los 10 años que lo tuve, requirió de varias cirugías para quitarle piedras de la vejiga.
Se suponía que los alimentos para perros especialmente formulados impedían estos problemas, pero no lo hicieron.
En última instancia, desarrolló cáncer de colon y salió de este mundo hace casi tres años.

Todavía lamento su pérdida. Me ha tomado mucho tiempo abrir mi corazón a otro perro. Pero estoy finalmente lista, y estoy buscando.
Sabiendo lo que sé acerca de mi cuerpo sensible, añadido a lo que ahora sé acerca de los perros, estoy siendo muy selectiva y alerta para rasgos negativos que son, o pueden llegar a ser, estresantes para mí.
También sé por experiencia que los perros perfectos para la fibromialgia, existen.
Para mí, vale la pena el tiempo y el esfuerzo para encontrar uno.

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