Fibromialgia, “me duele todo”

En la mayor parte de los casos la fibromialgia comienza de una forma insidiosa entre los treinta y los cincuenta años con la presencia de dolor en la zona cervical y en los trapecios o en la zona lumbar. Este dolor es de carácter intermitente y oscila a lo largo del tiempo.

“Frecuentemente, después de una carga física o emocional mantenida, el dolor se extiende a brazos, caderas, muslos, rodillas, manos, tobillos y pies y se hace continuado. También van apareciendo progresivamente el resto de síntomas, como alteración del descanso nocturno o sensación de fatiga o agotamiento”, añade el doctor Antonio Collado, miembro del Consorcio Latinoamericano para el Estudio de la Fibromialgia.

La fibromialgia no se basa únicamente en dolor crónico, sino que presenta frecuentemente otros síntomas asociados, como fatiga, sueño no reparador, depresión, rigidez, hipersensibilidad o deterioro cognitivo y físico. Todo esto provoca que la calidad de vida se reduzca muchísimo, como se ha demostrado en numerosas investigaciones”, afirma.

Sin embargo, a pesar de los síntomas, una de las quejas más frecuentes de las personas con fibromialgia es la incomprensión, tanto por parte de los servicios sanitarios como por parte de sus familiares y personas cercanas. Esto se debe fundamentalmente a la falta de conocimiento y repercusión mediática de la enfermedad. Collado expone que la fibromialgia tiene una prevalencia estimada de entre el 4 y el 7 % de la población, mientras que la prevalencia de la diabetes mellitus es de entre el 6 y el 10 %. “Sin embargo, por cada estudio científico que se realiza sobre fibromialgia, se hacen 45 de diabetes mellitus”, precisa.

Un aspecto muy frustrante para los pacientes con fibromialgia es que, a pesar de presentar tanta sintomatología, ni los análisis ni las radiografías muestran datos de que exista algo que funcione mal en el organismo. En este sentido, el doctor Antonio Collado indica que las pruebas radiológicas o analíticas que se hacen rutinariamente se utilizan para evidenciar o descartar la presencia de otras patologías que pueden parecerse o estar asociadas, como artrosis, artritis u otras enfermedades.

Mujeres afectadas

El 90 % de los afectados por fibromialgia son mujeres. El mal “se produce por una alteración del sistema nociceptivo, que es parte del sistema nervioso y detecta y diferencia aquello que nos hace daño de lo que no”, explica Collado. La mujer dispone de un sistema nociceptivo con mayor capacidad discriminativa sobre las posibles amenazas, pero también con mayor capacidad de ser sensibilizado. “Quizás en su fortaleza pueda estar su fragilidad”, apunta.

El diagnóstico

Solo se debe disponer del conocimiento necesario de la enfermedad y del método clínico exploratorio que está estandarizado. No obstante, ” todavía no se dispone de un marcador biológico fácilmente aplicable a todos los pacientes”, apunta Collado. En la exploración física de una persona que padece fibromialgia, el médico identifica dolor al presionar unos puntos determinados del cuerpo. Cuando los puntos dolorosos son más de 11 de entre 18 específicos, en una persona que presenta dolor generalizado, se pude hacer el diagnóstico de fibromialgia.

Asimismo, “otra alteración que se encuentra en la exploración de una persona con fibromialgia es una mayor facilidad para el enrojecimiento de la piel al presionar con la mano cualquier lugar del cuerpo”, apunta. Es muy importante establecer un diagnóstico firme “porque ahorra una peregrinación en busca de diagnósticos o tratamientos, mejora la ansiedad que produce encontrarse mal sin saber por qué y permite fijar objetivos realistas”.

Tratamiento

En la actualidad se dispone de tratamientos que han obtenido evidencia científica y que son beneficiosos y útiles para muchas personas, aunque no para todas. “Algunos fármacos como la amitriptilina, la duloxetina y la pregabalina; el tratamiento cognitivo conductual y el ejercicio físico son los ejemplos a destacar. Sin embargo, existe una alta actividad investigadora con nuevos ensayos clínicos que, en pocos años, nos traerá nuevos tratamientos”, comenta.

En el terreno de la investigación, diversos trabajos realizados en distintos países han utilizado la electroencefalografía para estudiar la fibromialgia. Según indica Daniel Collado, la mayoría son “estudios exploratorios, en los que se compara el cerebro de personas sanas con el de personas con fibromialgia”. No obstante, Collado recalca que una de las metas fundamentales debe ser “objetivar aspectos que son esencialmente subjetivos, como por ejemplo, el dolor”.

Para el investigador, poder medir el nivel de dolor a través de un instrumento objetivo y fiable supondrá un antes y un después en la fibromialgia. “Sin embargo, puede ser reconfortante saber que no es fatal y no causa daño en las articulaciones, en los músculos ni en los órganos. Además, en algunas personas la enfermedad mejora con el tiempo”, afirman.

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